Alfonsina y el Mar

(L. y M.: A. Ramírez y F. Luna)

 

Por la blanda arena que lame el mar

tu pequeña huella no vuelve más,

un sendero sólo de pena y silencio llegó

hasta el agua profunda.

Un sendero sólo de penas mudas llegó

hasta la espuma.

 

Sabe Dios qué angustia te acompañó,

qué dolores viejos calló tu voz,

para recostarte arrullada en el canto de las

caracolas marinas.

La canción que canta en el fondo oscuro del mar

la caracola.

 

Te vas Alfonsina, con tu soledad.

¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?

 

Una voz antigua de viento y de sal

te requiebra el pecho y te está llamando.

Y te vas hacia allá, como en sueños,

dormida, Alfonsina, vestida de mar.

 

Cinco sirenitas te llevarán

por caminos de algas y de coral,

y fosforescentes caballos marinos harán

una ronda a tu lado,

y los habitantes del agua van a jugar

pronto a tu lado.

 

Bájame la lámpara un poco más,

déjame que duerma, nodriza, en paz,

y si llama él no le digas que estoy, dile que

Alfonsina no vuelve.

Y si llama él no le digas nunca que estoy,

di que me he ido.

 

Te vas Alfonsina, con tu soledad.

¿Qué poemas nuevos fuiste a buscar?

 

Una voz antigua de viento y de sal

te requiebra el alma y te está llamando.

Y te vas hacia allá, como en sueños,

dormida, Alfonsina, vestida de mar.