Postal del Quequén
(L. y M.: Eduardo H. Nocetti)
La luna derramaba frío
en blanco fulgor de plata
perlando la serenata,
que le murmuraba el río.
Anchura oscura y profunda,
arteria de nuestro suelo,
correo de sabia fecunda
que también acarrea al cielo..
Y haciendo a esa estampa viva
una barca pescadora,
meciéndose a la deriva
solitaria y veladora,
mientras desde la rivera
el viento hace oir su voz
bailando entre la arboleda
que parece decir adiós.
Al río que se va buscando el mar
arriando al sueño del lugar
se oye a lo lejos silbar el tren
en el lado allá del río Quequén.
Todo es poesía viva y natural
bajo una noche de azul cristal,
la magia baña al terraplén
que hace de marco, al río Quequén.
cobijados en sombra oscura,
una pareja enamorada
desparramando ternura.
Misterios de la alta noche
postales de la belleza,
historias que son el broche
de una promesa de amor.